Obama vs. Trump: cuando los números hablan más fuerte que los discursos
- julizae07
- 9 mar
- 5 Min. de lectura
Voy a ser transparente desde el principio: tengo mis preferencias políticas, como cualquier ciudadana que sigue la política internacional. Pero este artículo no es sobre gustos. Es un ejercicio que me exige mi formación como estudiante de Economía: dejar que los datos cuenten la historia, sin importar hacia dónde apunten.

Comparar los gobiernos de Barack Obama (2009-2017) y Donald Trump (2017-2021 y 2025-presente) es uno de los ejercicios más polémicos de la política económica contemporánea. Hacerlo bien requiere contexto, honestidad con los números y, sobre todo, entender algo fundamental: ningún presidente hereda una hoja en blanco.
El punto de partida importa: el contexto que cada uno heredó.
Antes de ver una sola cifra, hay que establecer algo que los economistas llaman la línea de base, es decir, el estado de la economía en el momento en que cada presidente asumió el poder.
Cuando Obama llegó a la Casa Blanca en enero de 2009, el mercado laboral se estaba contrayendo a un ritmo de 700,000 a 800,000 empleos por mes, el crecimiento económico había caído en tres de los cuatro trimestres de 2008, y la economía seguía en picada. Era la peor crisis desde la Gran Depresión de 1929.
Cuando Trump asumió en enero de 2017, los empleadores llevaban 76 meses consecutivos creando empleos, el récord más largo registrado hasta ese momento, y el desempleo estaba en 4.7%, su nivel más bajo en diez años. Las ganancias corporativas estaban cerca de máximos históricos, al igual que la bolsa de valores.
Dicho de otra forma: Obama heredó una economía en llamas. Trump heredó una en expansión. Este dato es imprescindible para leer todo lo que sigue.
Crecimiento económico: el PIB
El Producto Interno Bruto es la medida más amplia del tamaño de una economía. Aquí los números son reveladores en su contexto.
Durante la expansión económica que comenzó bajo Obama en junio de 2009, el PIB creció en promedio un 2.1% anual, la tasa más baja entre los once períodos de expansión registrados desde 1949. Sin embargo, hay que recordar que Obama partió de una contracción histórica. Lograr que la economía volviera a crecer después del colapso de 2008-2009 fue en sí mismo un logro extraordinario.
En el primer término de Trump, el PIB creció un promedio de 2.6% anual entre 2017 y 2019, antes de que la pandemia golpeara. En 2020, el PIB cayó un 6.5% por el impacto del COVID-19.
El veredicto aquí es matizado: Trump tuvo números de crecimiento algo mejores en sus primeros tres años, pero partiendo de una base económica mucho más sólida. La pandemia borró esas ganancias.
Empleo y desempleo: el indicador que más siente la gente
El desempleo llegó al 10% en octubre de 2009, el peor nivel en 26 años. Para cuando Obama dejó el poder en enero de 2017, la tasa había bajado a 4.7%, una reducción de 3.1 puntos porcentuales, la mejora más significativa desde la era Kennedy-Johnson. Los negocios estadounidenses crearon 15.8 millones de empleos entre principios de 2010 y el final del mandato Obama.
En el caso de Trump, la historia tiene dos capítulos muy distintos. Antes de la pandemia, en febrero de 2020, la tasa de desempleo había alcanzado el 3.5%, el nivel más bajo desde diciembre de 1969. Luego, durante la pandemia, el desempleo se disparó al 14.8% en abril de 2020, el máximo desde que el Bureau of Labor Statistics comenzó a registrar esa cifra en 1948. Cuando Trump dejó el poder en enero de 2021, la tasa era del 6.4%.
Trump logró el desempleo más bajo en 50 años antes del COVID. Obama logró la recuperación de empleo más larga en 80 años después de la peor crisis en décadas. Dos logros reales, en circunstancias radicalmente distintas.
La bolsa de valores: ¿quién benefició a los inversores?
El índice S&P 500 más que se duplicó durante los ocho años de Obama, con un alza acumulada del 166%, la segunda mejor actuación entre las administraciones de la posguerra, solo superada por los años de Clinton.
Durante el primer mandato de Trump, el S&P 500 subió un 67.8%, aunque este dato incluye la caída provocada por la pandemia. En sus primeros tres años pre-pandemia, el mercado tuvo una racha notable impulsada por los recortes de impuestos corporativos de 2017.
La deuda pública: el elefante en la sala
Este es quizás el indicador más incómodo para ambos. La deuda pública en manos del sector privado creció de 6.3 billones de dólares a 14.4 billones durante el gobierno de Obama, un aumento del 128%, aunque en gran parte atribuible a la respuesta al colapso económico de 2008-2009.
Bajo Trump, la deuda federal en manos del público pasó de 14.4 billones a 21.6 billones de dólares durante su primer mandato. En su segundo mandato actual, el déficit federal para 2025 asciende a 1.8 billones de dólares, con los pagos de intereses de la deuda superando por primera vez el billón de dólares.
Ninguno de los dos gobiernos puede presumir de disciplina fiscal. Pero el contexto importa: Obama endeudó para salir de una crisis; Trump lo hizo durante expansión, con recortes de impuestos que beneficiaron principalmente a los más ricos.
Desigualdad y acceso a salud: lo que el PIB no cuenta
La Economía no es solo crecimiento agregado. Es también quién se beneficia de ese crecimiento.
Bajo Obama, los cambios en política tributaria y las disposiciones de cobertura del Affordable Care Act aumentaron la participación en el ingreso del quintil más pobre en un 18%, equivalente a más de una década de ganancias promedio de ingresos.
El porcentaje de residentes sin cobertura médica cayó del 14.7% al 9.0%, el nivel más bajo registrado hasta entonces.
En contraste, durante el primer mandato de Trump, el número de personas sin seguro médico aumentó en 3 millones, y el déficit comercial que prometió reducir aumentó un 36.3% respecto a 2016, el nivel más alto desde 2008.
El veredicto que los datos sugieren
No voy a declarar un ganador. Eso sería deshonesto con la complejidad de lo que los números revelan. Lo que sí puedo decir con certeza es esto:
Obama gestionó una recuperación sin precedentes desde el peor colapso en 80 años, creó el período de expansión de empleo más largo en la historia moderna y redujo la desigualdad y la falta de cobertura médica. Sus críticos señalan que la recuperación fue lenta y que el crecimiento del PIB fue modesto.
Trump, antes del COVID, aprovechó una economía robusta para impulsar el mercado bursátil y llevó el desempleo a mínimos históricos. Sus críticos señalan que los beneficios se concentraron en los más ricos, la deuda se disparó en tiempos de bonanza y la pandemia borró gran parte de sus logros.
Lo que ambos casos confirman es una verdad económica fundamental: el contexto en que un presidente asume el poder determina en gran medida lo que puede lograr. Juzgar a Obama sin la Gran Recesión, o a Trump sin el COVID, es como calificar a dos atletas ignorando las condiciones en que corrieron.
Eso lo sabe cualquier estudiante de Economía. Y ahora también lo sabe cualquier lector de Aldea Global.
Fuentes consultadas
FactCheck.org. (2017/2021). Obama's Final Numbers / Trump's Final Numbers. https://www.factcheck.org
Wikipedia. Economic policy of the Barack Obama administration / Economic policy of the first Trump administration. https://en.wikipedia.org/wiki
Ballotpedia. Was economic growth sluggish during the Obama presidency? https://ballotpedia.org
Center for American Progress. Obama's Legacy on the Economy Is Anything But a Mess. https://www.americanprogress.org
Obama White House Archives. Eight Years of Labor Market Progress. https://obamawhitehouse.archives.gov
GIS Reports. The U.S. economy under Trump and Biden. https://www.gisreportsonline.com
The Fulcrum. Trump's First-Year Economy: Growth, Tariffs, and Rising Public Anxiety. https://thefulcrum.us
Economic Policy Institute. The Trump administration's macroeconomic agenda. https://www.epi.org




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